jueves, 16 de febrero de 2012

La gente, la vanidad y la mierda

La gente no es más que un saco de mierda, vanidades, miedos y desgracias que duermen las horas que pueden y desperdician el resto de los días haciendo estupideces, estupideces inútiles como la televisión, el internet, el gimnasio o salir de rumba a un sitio en el que cobran por entrar, o estupideces menos inútiles como el sexo, la lectura o seguir durmiendo sin molestar a nadie. 

Hablo de los miedos, de las vanidades, las desgracias y la mierda porque unos se eclipsan por otros, los miedos desaparecen con las vanidades y las desgracias son eclipsadas por la mierda, palabras más, palabras menos, vivimos entre la mierda pero tenemos que mostrar una cara bonita. La vanidad consiste en querer ser mejor que los demás no en el plano del sexo, la lectura o el dormir sino en el plano de las estupideces más inútiles, las de la televisión, el internet, el gimnasio o la rumba.

Por ejemplo, nada mas estúpido que un idiota con un Iphone que lo utiliza para llamar y tomar fotos simplemente, u otro cavernario que tiene un BlackBerry solo por que está de moda, tal vez, ambos están en sus casas plagados de miedo esperando la factura mensual de un servicio que utilizan por no quedar mal con el resto de la humanidad, por vestir de vanidad el temor al fracaso.

El televisor de la casa es igual, si no se tiene pantalla plana se fracasó en la clase media, si es pantalla plana pero de menos de 40 pulgadas y no se conecta a internet se fracasó en la clase alta, no tener televisor es ser un ruin miserable lleno de desgracias convertido en la mierda misma. Da igual, por ejemplo, si el televisor es de 56 pulgadas pero se tiene conectado a una antena aérea, eso es pobreza, es fracaso. Si tiene televisión por cable se triunfó en la clase media, pero si en su casa hay una conexión satelital con cientos de canales de los cuales verá 3 o 4 es usted exitoso, porque el éxito se mide también por el número de canales que puede ver en su casa.

Lo mismo ocurre con el gimnasio, la ropa que usa, el carro que tiene o el sitio de rumba que visita, no es menos vanidoso el que va a cuadra picha que aquel que va a La Calera o el que asiste a la discoteca de barrio a la que van los ñeros a bailar reggaetón con las viejas de la cuadra. Supongo que el de cuadra picha no tendrá para más y va allá porque el trago es barato, los moteles están cerca y le alcanza para impresionar a la mujer que quiere llevar a la cama. El segundo, supongo, va a La Calera porque la chequera le alcanza para más, pero el fin es el mismo, una rumbiada un pase de coca y a la cama, por último, el ñero ansioso por llevar a término la culeada con la ñerita la lleva a la taberna del barrio, mete marihuana o bazuco y termina en la pieza que arrendó en una casa de la comuna tirando con la vieja, que borracha gime igual que cualquiera que haya ido incluso a Ibiza. Lo importante es la vanidad, tapar la mierda y el fracaso y culear.

En el tema de culear está la vanidad y el miedo al fracaso en un mismo plano. Las putas; fracasar con las mujeres se remedia con plata, yendo a donde las putas, ellas también tienen vanidades y estratos, se emplean eufemismos para diferenciarlas, como decirle prepago a una puta que se acuesta con el deseo de conseguir plata para comprar un Iphone, un televisor de 56 pulgadas e ir a La Calera a rumbear, ellas van a tu casa, se ofrecen como compañía y cobran antes de los hechos, esto es lo novedoso del negocio. Luego están las que trabajan en puteaderos, hacen shows y se acuestan con un “cliente” –o varios- en habitaciones aseadas pero en las que antes del turno habrán tirado quien sabe cuantos. Finalmente están las putas de calle –las del chiste cliché de la 19- que pagan un cuarto que valdrá 5.000 por los 20 minutos, su tarifa es baja, imagino que después de la revolcada no se bañan, se visten, salen otra vez a la calle, y se paran en una esquina a esperar al fracasado vanidoso que quiera acostarse.

Todo esto está escrito para que usted, humilde lector, no sienta ni miedo ni envidia ni temor al fracaso, todo el mundo lo que quiere es tirar y dejar ver al otro como un fracasado, pero no se atormente, acostarse con una puta de 20.000, con una de 100.000 o con una de 800.000 no va a cambiar las cosas, la esencia del acto es la misma, la inseguridad y la vanidad. Igual que tener un Iphone, un blackberry o un 1100, o andar en bus, en transmilenio o en un deportivo de 200 millones.  

martes, 7 de febrero de 2012

Colombia tiene Talento

Colombia es un país como cualquiera, como la hambrienta Somalia, la atea Noruega o la hermética Corea del Norte.  Una nación de ciudadanos, de miserables, de ricos, de indigentes, una nación como cualquiera. Un estado de políticos, políticos honestos como los rusos, inteligentes como los neozelandeses o explosivos como los islámicos o políticos como cualquiera. Colombia es un país cualquiera, en un lugar cualquiera, con gente extraordinaria.

En Colombia hay delincuentes hombres, delincuentes mujeres, delincuentes ancianos, delincuentes jóvenes, delincuentes ricos, delincuentes pobres, delincuentes contratistas, delincuentes contratantes, delincuentes taxistas, delincuentes pasajeros, delincuentes profesores delincuentes estudiantes, delincuentes sacerdotes y pastores, delincuentes feligreses, delincuentes cristianos, delincuentes ateos, delincuentes negros, delincuentes blancos, delincuentes zambos, delincuentes mestizos, delincuentes políticos, delincuentes electores, delincuentes intelectuales, delincuentes ignorantes, delincuentes empresarios, delincuentes trabajadores, delincuentes escritores, delincuentes lectores, delincuentes funcionarios públicos, delincuentes del público, delincuentes costeños, delincuentes rolos, delincuentes paisas, delincuentes llaneros, delincuentes vallunos, delincuentes empleados, delincuentes desempleados, delincuentes heterosexuales, delincuentes homosexuales, delincuentes actores, delincuentes televidentes, delincuentes débiles, delincuentes fuertes, delincuentes gordos, delincuentes flacos, delincuentes agiles, delincuentes torpes, delincuentes generosos, delincuentes tacaños, delincuentes presos, delincuentes libres, delincuentes hermosos, delincuentes feos, delincuentes policías, delincuentes ciudadanos, delincuentes militares, delincuentes civiles, delincuentes gerentes, delincuentes obreros, delincuentes cochinos, delincuentes aseados, delincuentes dementes, delincuentes cuerdos, delincuentes enfermos, delincuentes sanos, delincuentes con doctorado, delincuentes analfabetas, delincuentes cantantes, delincuentes oyentes, delincuentes reinas, delincuentes vagabundas, delincuentes médicos, delincuentes pacientes, delincuentes casados, delincuentes solteros, delincuentes niños, delincuentes adultos, delincuentes de cuello blanco, delincuentes de cuello azul, delincuentes morales, delincuentes de la moral, delincuentes en carro, delincuentes de a pie, delincuentes de izquierda, delincuentes de derecha, delincuentes...

Mamá dejó de leer estas lineas, decia que se repetia mucho la palabra delincuente, que era obsesivamente impuesta en el papel, que se había cansado de leer –tal vez igual que ustedes- porque no veía otra palabra que delincuente, una lista, una plana. Tal vez en este país no sobre la palabra, sobran los delincuentes, los robos, atracos, desfalcos, modelos, actores, putas, prepagos, contratistas, políticos, que sé yo, ladrones, delincuentes. Tal vez en este país, en esta nación, en este estado, talento colombiano es oxímoron y delincuente colombiano tristemente como en los mejores escritos poeticos, una redundancia, un pleonasmo.