La gente no es más que un saco de mierda, vanidades, miedos y desgracias que duermen las horas que pueden y desperdician el resto de los días haciendo estupideces, estupideces inútiles como la televisión, el internet, el gimnasio o salir de rumba a un sitio en el que cobran por entrar, o estupideces menos inútiles como el sexo, la lectura o seguir durmiendo sin molestar a nadie.
Hablo de los miedos, de las vanidades, las desgracias y la mierda porque unos se eclipsan por otros, los miedos desaparecen con las vanidades y las desgracias son eclipsadas por la mierda, palabras más, palabras menos, vivimos entre la mierda pero tenemos que mostrar una cara bonita. La vanidad consiste en querer ser mejor que los demás no en el plano del sexo, la lectura o el dormir sino en el plano de las estupideces más inútiles, las de la televisión, el internet, el gimnasio o la rumba.
Por ejemplo, nada mas estúpido que un idiota con un Iphone que lo utiliza para llamar y tomar fotos simplemente, u otro cavernario que tiene un BlackBerry solo por que está de moda, tal vez, ambos están en sus casas plagados de miedo esperando la factura mensual de un servicio que utilizan por no quedar mal con el resto de la humanidad, por vestir de vanidad el temor al fracaso.
El televisor de la casa es igual, si no se tiene pantalla plana se fracasó en la clase media, si es pantalla plana pero de menos de 40 pulgadas y no se conecta a internet se fracasó en la clase alta, no tener televisor es ser un ruin miserable lleno de desgracias convertido en la mierda misma. Da igual, por ejemplo, si el televisor es de 56 pulgadas pero se tiene conectado a una antena aérea, eso es pobreza, es fracaso. Si tiene televisión por cable se triunfó en la clase media, pero si en su casa hay una conexión satelital con cientos de canales de los cuales verá 3 o 4 es usted exitoso, porque el éxito se mide también por el número de canales que puede ver en su casa.
Lo mismo ocurre con el gimnasio, la ropa que usa, el carro que tiene o el sitio de rumba que visita, no es menos vanidoso el que va a cuadra picha que aquel que va a La Calera o el que asiste a la discoteca de barrio a la que van los ñeros a bailar reggaetón con las viejas de la cuadra. Supongo que el de cuadra picha no tendrá para más y va allá porque el trago es barato, los moteles están cerca y le alcanza para impresionar a la mujer que quiere llevar a la cama. El segundo, supongo, va a La Calera porque la chequera le alcanza para más, pero el fin es el mismo, una rumbiada un pase de coca y a la cama, por último, el ñero ansioso por llevar a término la culeada con la ñerita la lleva a la taberna del barrio, mete marihuana o bazuco y termina en la pieza que arrendó en una casa de la comuna tirando con la vieja, que borracha gime igual que cualquiera que haya ido incluso a Ibiza. Lo importante es la vanidad, tapar la mierda y el fracaso y culear.
En el tema de culear está la vanidad y el miedo al fracaso en un mismo plano. Las putas; fracasar con las mujeres se remedia con plata, yendo a donde las putas, ellas también tienen vanidades y estratos, se emplean eufemismos para diferenciarlas, como decirle prepago a una puta que se acuesta con el deseo de conseguir plata para comprar un Iphone, un televisor de 56 pulgadas e ir a La Calera a rumbear, ellas van a tu casa, se ofrecen como compañía y cobran antes de los hechos, esto es lo novedoso del negocio. Luego están las que trabajan en puteaderos, hacen shows y se acuestan con un “cliente” –o varios- en habitaciones aseadas pero en las que antes del turno habrán tirado quien sabe cuantos. Finalmente están las putas de calle –las del chiste cliché de la 19- que pagan un cuarto que valdrá 5.000 por los 20 minutos, su tarifa es baja, imagino que después de la revolcada no se bañan, se visten, salen otra vez a la calle, y se paran en una esquina a esperar al fracasado vanidoso que quiera acostarse.
Todo esto está escrito para que usted, humilde lector, no sienta ni miedo ni envidia ni temor al fracaso, todo el mundo lo que quiere es tirar y dejar ver al otro como un fracasado, pero no se atormente, acostarse con una puta de 20.000, con una de 100.000 o con una de 800.000 no va a cambiar las cosas, la esencia del acto es la misma, la inseguridad y la vanidad. Igual que tener un Iphone, un blackberry o un 1100, o andar en bus, en transmilenio o en un deportivo de 200 millones.