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| Fotografía: JOAQUÍN SARMIENTO/AFP Domingo 28 de noviembre de 2010. Cartagena, Colombia. |
Esta semana inició la “Cumbre de las Américas”, un evento al que asisten los presidentes del continente americano, de las tres Américas, la rica, la pobre y la miserable. Asisten, además, funcionarios de los estados miembros, y los empresarios más adinerados de la región. En Cartagena, y para la mayoría de colombianos, el evento es una muestra de la “influencia” del estado en la región.
Ahora, el Alcalde de Cartagena, un señor de nombre Campo Elías, uno de esos colombianos preocupados por el país, pronunció la siguiente frase: “Les pido toda la comprensión posible. Esta cumbre no se hace todos los días, se hace una vez casi que en la vida, invito a todos los cartageneros a colaborar, tenemos que apoyar la Cumbre, la imagen del país y de la ciudad”.
La anterior es la petición de un hombre preocupado por el estilo, por las formas y por la figura, por la estructura visible, superficial. A tono con esta petición el alcalde también ha puesto de su parte, busco en alcantarillas, puentes y calles a los indigentes de Cartagena, en sus palabras los está “cuidando”, están en un albergue, los bañaron, los alimentaron y los dejaran dormir allí mientras transcurre la cumbre, dijo, también, que revisarán quienes son de Cartagena y quienes no, tal vez a estos últimos los manden a recoger a café.
Con los perros hicieron lo mismo, los recogieron, no sé si los bañaron, si les están dando de comer, o si los van a matar, a ellos no es necesario enviarlos a recoger café, si en este país la vida de una persona no vale, la de un perro no tiene porque importarnos más. En el caso de las putas “las restringieron”, es decir, pueden seguir satisfaciendo las necesidades de los hombres pero que no las vean en la calle, como tampoco se ven los deseos de los hombres porque somos apariencia, nos acostamos con putas pero no queremos que lo sepan.
A los vendedores ambulantes, y palenqueras también les fue mal, los primeros no pueden usar neveras de icopor en las playas, la razón aún no logro comprenderla, a las señoras de las frutas y las cocadas, negras todas, como el presidente de la América rica, no las van a dejar vender, si es por ser negras, entonces que no dejen entrar a Obama.
Así es el país, así somos, en principio me indigné, pensé, que hipocresía, que lamentable que no muestren el sufrimiento humano en una cumbre cuyos temas principales serán la pobreza y el manejo de la política de drogas. Pero la esencia humana, la condición humana, es mostrar lo mejor de nosotros, tanto en el aspecto colectivo como en el individual, yo por ejemplo tengo días malos, tristes, pero no me tomo fotos y las subo a facebook deprimido, tengo días en los que peleo con quien quiero, y válgame que no quiero a casi nadie, y no lo publico en ningún lado, no me siento jactancioso ni quiero que conozcan mis debilidades, me sentiría menos humano, paradójicamente.
Así, de esa forma, también actúa usted, feliz lector. Un día se levanta, va a una fiesta, usa la mejor ropa posible, se acomoda el cabello de manera que se vea hermoso, esconde imperfecciones, usa fajas, se maquilla, alardea de su vida. Terminada la fiesta, llega a su casa, y como los payasos de circo comunitario, entra a su camerino, con cara de tristeza, se quita la máscara, piensa en el día, se masturba y se acuesta a dormir.
En las redes sociales, expone una vida feliz, una vida de infinitas alegrías, postea comentarios sobre lo feliz que es con su pareja, lo feliz que es con sus hijos y con sus cosas materiales, hace alarde de fiestas, encuentros, y cuando es preciso alardea de su ubicación para que los demás se enteren no de su paradero, sino de su poder y su éxito. A cambio, oculta la tristeza, la amargura, no escribe que peleo con su pareja y que se quiere matar, no escribe que no tiene ropa, ni que a final de quincena no alcanzó para el corte de carne de 500grs sino para uno de 125grs o que simplemente la quincena no alcanzó.
De esa forma, viéndome en el espejo, entiendo al alcalde de Cartagena, y a los colombianos, y a los asistentes a la cumbre y a todo el mundo. Un borrador de las conclusiones de la cumbre ya está escrito, lo escribieron hace dos semanas en los EE.UU, los representantes de los países miembros aceptaron las conclusiones, para el domingo solo resta que firmen los soberanos de estas tierras, sin importar que fue lo que se dijo, porque ya está escrito. El lunes las putas vuelven a dar placer sin restricción, los indigentes los “botan” a la calle como “desechables” (la única frase que tiene sentido en este escrito) y los vendedores ambulantes, las negras palenqueras y los perros seguirán en el rebusque; y yo, yo voy a seguir escribiendo en este blog, para que ustedes crean que me preocupo por algo y digan que soy un resentido social porque si viviera en Cartagena a mí también me esconderían.
