martes, 17 de diciembre de 2013

Palabras Prestadas


Hoy terminé el anteproyecto de mi tesis. Hacer una maestría no parece una cosa complicada. Asistes los primeros semestres a clases con el firme propósito de saber en qué te metiste. De entrada no es complejo, tu trabajo consiste, simplemente, en hablar de otro autor o de otros autores y los replicas como un diletante a sabiendas que a la larga te vas a aprender un 10, o quizá, un 15% de todo lo que viste, leíste y oíste. Más aún, si lo que haces es de una practicidad tan pulcra que parece que estudiaras una ciencia muerta, te das cuenta que tú también estás muerto. Es que no poder rebatir una idea, porque es tan objetiva y axiomática que no merece contradicción hace del estudio un mero compuesto de saberes ya “sabidos”, replicados, fríos, carcomidos por los años, como un muerto exhumado en busca de la verdad sobre su muerte.

Y no ha sido fácil, tampoco. Esos primeros semestres fueron distantes. Un tanto de libros técnicos leídos por allí, un tanto de normatividad escrutada a la luz de un maestro-abogado que hacía de mi aparente juventud un juicio alocado sobre ella, que sí ya me habría graduado de bachiller o si tan solo –yo- sería un impostor de clases, y de conocimientos; o de ese otro maestro, un hombre triste y embotado a quien poco estimé por hacer en su primera clase una presentación en inglés en una clara muestra de debilidad y arrogancia al mismo tiempo.

 Tal vez lo más agradable fue haber leído unos cuantos textos acerca de la necesidad del trabajo para el trabajador y de la necesidad del trabajador por el trabajo, pero también, de cómo es eso precisamente, el trabajo, la causa de unas luchas intestinas por sobrevivir en un mundo volcado al hiperconsumo y a hiperconsumirse, a morirse entre tuercas, como lo describiría Louis-Ferdinand Céline en su juicio estricto sobre lo que pasaba en River Rouge, la emblemática empresa de Ford en la roída ciudad post-capitalista actual que es Detroit: “Da asco ver a los obreros agacharse preocupados por agradar a las máquinas al máximo, entregándoles los clavos al calibrar y después otros clavos más, en vez de terminar con eso de una vez por todas, aquel olor a aceite, aquel vapor que quema los tímpanos y el interior de los oídos, por la garganta. No es por vergüenza que están cabizbajos. La gente cede al ruido como cede a la guerra”.  

Creo que eso era lo que más me encantaba. Ni una coma más, ni una coma menos era lo que quería de esas lecturas. Nada de tablas con números ni de gráficos con procesos, a Céline, hoy nada de esos formalismos le importarían. Después de su jornada se dirigía donde Molly, la prostituta que a cambio del clímax y una sesión gratuita de psicoterapia –escucharlo- lo liberaba de la automatización y lo entregaba desbordado a la lujuria y aun sexo transformador, le devolvía la esperanza.

Y vuelvo al tema, asistes a unas clases y luego debes decidir qué hacer, cuál será ese aspecto del campo de estudio que piensas abordar y ajustarte a un lenguaje que permite, de entrada, sentirse cercano. No hablas de área, sino de campo de estudio; no piensas en un problema, sino en una problemática; no defines qué vas a hacer, sino que plasmas una “metodología”, fría, calculada. Y así con todo. Ya no tienes permitido hablar de “esas cosas”, sino que debes nombrarlas, hacerlas cercanas, como cuando ponemos nombre a una mascota y empieza a existir para nosotros de una forma distinta a como podría existir un perro en una calle oscura a media noche, por eso a nuestros horrores no les ponemos nombres, apenas, si es el caso, lo llamamos “eso que nos pasó” o “ese momento”, “la innombrable”.

Pareciera, por lo escrito hasta aquí, que estoy equivocado. Que me formulé, para estos años, una rutina enloquecedora, pero no es así. Hoy, cuando entregué esos trozos de papel formulando qué voy a hacer, sentí, por lo menos, que hacía lo correcto. Antes de regresar a estudiar pensé demasiado sobre sí debía ingresar a ese “programa” y no a otro, sobre sí mis rutas deberían estar marcadas por hacer a un lado el practicismo y volcarme concienzudamente a un camino menos demarcado, más libre, pero igual de académico, o sea, menos libre.

Espero que el proyecto tenga sentido, no es la gran cosa si uno apenas le ha puesto un nombre que no puede exceder las quince palabras, podría caber en un tuit y diría todo, pero a la vez no diría nada. Debo confesar, con sobrada sinceridad, que es un proyecto ambicioso, que me pidieron hacer un cronograma y no sabía si dejarlo en puntos suspensivos… sine díe; que el presupuesto -porque también hay que saber cuánto vale- apenas da lugar a equivocaciones, y que si algo se desborda o se sale de su cauce normal habrá que botar algunas cosas al río para rescatar la balsa y al balsero. No sé, aguardaré para que el viernes me lo devuelvan con las “correcciones” y pasaré estos pocos días, si no me da pereza volver a las tablas y a los gráficos, haciendo cambios, nombrando y resignificando, dándole sentido a la palabra como un cristiano le busca sentido a un pasaje del apocalipsis.


A la larga, cuando termine esta maestría, pueda, si el dinero y el tiempo me lo permiten, hacer otras cosas a las que por sucesos clandestinos de mi vida les he tomado tanto aprecio que compiten por minutos con las tablas y los gráficos reveladores de una realidad milimétricamente cuidada y medida. Pueda, tal vez, dedicarme a ser un poco menos acartonado. Y pueda, tal vez, dedicarme a escribir un poco más, eso sí, con mis propias palabras, no con palabras prestadas, aunque todos las compartamos. 

sábado, 30 de noviembre de 2013

¿Qué soy?

"Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un mounstruoso insecto." F. Kafka

El cine me ha cautivado, es como un refugio de verdades cuando asoma en la pantalla la vida del Chaco o de Grace, o un retrato de mentiras reconfortantes en las que los buenos, a ímpetu de fe, como si dios si estuviera de su parte, vencen en batallas prodigiosas o se imponen a la maldad de forma tan sencilla que impactan negativamente la percepción de realidad de los espectadores; es increíble como por culpa de una escena pueden rodar las lagrimas al creer que los buenos, esos que rezan, que están de lado de la justicia y de la bondad han conquistado, luego de interminables-terminables sufrimientos, la gloria de ver sus vidas resueltas en finales felices que más parecen comienzos, porque en realidad los finales siempre son tristes.

Creo que este gusto  por el cine no surgió de la nada, se cruzaron varios elementos trascendentales que hicieron que a la larga me convirtiera en un extraño espectador. De esos espectadores que llegan a las películas más por las enfermedades mentales del director que por los conocimientos de la teoría cinematográfica. Y es que no importa no saber de cine, porque “conocer” de cine puede ser aburrido, se pierde la gracia de ver la bondad, la justicia y la verdad como esos valores absolutos sobre los que deben recaer las acciones de los protagonistas y se cae en el propagandismo intelectual de ver películas solo por el Bafta o la palma de oro en Cannes.  


A veces pienso que escogí el camino equivocado, que nunca debí interesarme por el cine, sino por la literatura, y en realidad terminé estudiando algo que a la larga no tiene nada que ver con las dos. O de pronto sí, pero no es tan evidente. Creo que estoy vagando de un lado a otro, pero es que yo no tengo fe, y estoy casi seguro que dios no está de mi parte. Un día le pregunte a mis estudiantes que si tuvieran que escribir el guión de una película sobre sus vidas, cómo llamarían ese escrito, alguno respondió: “Pensé que iba a ser más difícil”, y ahí me di cuenta que dios estaba de su parte, quién sabe por cuánto tiempo; yo, por lo pronto, estoy construyendo el personaje central, no he empezado la trama, apenas estoy como Matty, en La Oscuridad Visible, preguntándome ¿quién soy? O mejor, ¿qué soy? 

domingo, 8 de septiembre de 2013

A las Putas les Fascina Contar Historias


Siempre que me dan ganas de escribir empiezo con mucho ánimo, luego me doy cuenta que lo que escribo no tiene la calidad de lo que haría un niño de preescolar pero igual continuo, porque si en algo nos caracterizamos es en insistir en lo que hacemos mal.

En el arte de escribir soy un bisoño, más o menos como en todas las actividades de la vida, porque si de algo estoy seguro es que no sé cómo deben hacerse la mayoría de las cosas. Un atributo de los tipos como yo es que generalmente concebimos que sabemos todo, pero en la práctica fracasamos pelando una mandarina. Y la razón es simple, es que en la vida todo no llega junto, más bien de forma lineal, un día aprendemos a leer y a los 24 años nos damos cuenta que eso no era lo importante sino comprender, y ahí uno se da cuenta que perdió como 20 años resumiendo el Pedro Páramo, escribiendo una reseña del Quijote o garabateando los objetivos de una tesis.

Y más tarde uno se da cuenta que sigue equivocándose, que saber leer y comprender no era lo importante, sino saber escribir, y después, porque la vida es lineal y no paradigmática, se da uno cuenta que en realidad lo importante no es saber escribir, sino saber hablar. Pero uno llega a esa conclusión a los 26, cuando es tarde, porque eso debió haberse sabido a los 14. De haber sido así, hoy mis opiniones sobre el sexo, la política, dios o la muerte serian diferentes. Todo, eso sí, se va uniendo, lo que uno cree de una cosa se relaciona con otra y se debe pensar muy bien para no caer en contradicciones, porque uno no puede estar en contra del aborto pero si a favor de la pena de muerte, por ejemplo.

******

Cuando tenía 15 años, Sara me producía sensaciones extrañas. No sé si la quería, o si por efecto de las hormonas solo quería llevarla a la cama y luego decirle que no me interesaba nada más de ella. El punto es que yo no supe hablar, le escribí algunas cosas que neciamente le entregaba en forma de sobre sin sobre, una hoja doblada con líneas irregulares que como resultado daban aspecto de envoltura de correo. Cuando la veía me sonrojaba y ella también, otorgándole una categoría de idiotez trémula a nuestros encuentros. Las cartas que le escribía bien podrían ser hoy ejemplos malogrados de epístolas de amor, no como las de Napoleón a Josefina o las del profeta Gibran a Mary, pero las escribía pensando que era mejor no estimular el encuentro físico sino las memorias que evocan las palabras, que era mejor porque creía en eso, porque hablar no era mi fuerte pues siempre fue más importante saber leer para resumir el Pedro Páramo que saber hablar para tener sexo con Sara.

Si la vida me hubiera enseñado a los 15 años que saber hablar era tan importante, más que leer y escribir, de pronto hubiera sacralizado mi cama con ella, la habría convertido en un altar de sacrificio, pero a los 15 la vida no me había enseñado eso sino a leer y releer para recitar la misa o los movimientos artísticos del barroco.

Me abrigaría el consuelo de haber aprendido a escribir, si bien lo hiciera, pero a los 26 sigo escribiendo, ya no cartas, sino mensajitos con agregados de signos de puntuación que hacen las veces de emociones, dos punticos y un paréntesis convexo, la tristeza contenida en dos caracteres, o dos punticos y el signo pesos, el sonrojo que me producía Sara virtualizado y enajenado de mi cuerpo, pero sigo escribiendo igual que a los 15 y no aprendí a hablar.


Hace un tiempo le escribí unas líneas a otra mujer, se las envíe por facebook pero no las ha leído. Creo que le parece más hermoso mi silencio. De pronto la vida, como es lineal, me va a enseñar en unos años que lo importante no es saber hablar, sino quedarse callado. Pero es que si en algo nos caracterizamos es en insistir en lo que hacemos mal.  

jueves, 18 de julio de 2013

Perfil general y remuneración laboral de profesionales graduados del programa de Fonoaudiología de diferentes instituciones de educación superior en Colombia, período 2001-2010

PERFIL GENERAL DE GRADUADOS DE FONOADIOLOGÍA 2001 – 2010

     De 2001 a 2010 han egresado de los diferentes programas de fonoaudiología ofertados en el país 2988 profesionales observándose un ligero incremento en los últimos dos años, 2009 (332) y 2010 del cual se graduaron un total de 406 profesionales.
Bogotá concentra la mayor cantidad de graduados por región debido a la alta concentración de oferta educativa en la capital del país (5 instituciones ofrecen el programa profesional de fonoaudiología), seguida de lejos por el valle del cauca y el departamento del atlántico.




Género de los graduados


 Tabla 1. Número total de graduados hombres y mujeres del programa de fonoaudiología en Colombia para el período 2001 a 2010.
 Graduados por Género fonoaudiología
Hombres
293
Mujeres
2695
Total
2988


     Indiscutiblemente se observa un predominio del género femenino en el número de graduados que supera en casi 9 veces al número de graduados del género masculino, no obstante, a partir del año 2007, se observa un crecimiento continuo del número de hombres que culmina la carrera y se gradúa como profesional en fonoaudiología (Figura 3).

Institución de educación superior que otorga el título

Con respecto a las instituciones de las que provienen los egresados, la distribución por universidad se observa en la siguiente figura. Por otro lado, el origen de la institución plantea que mayoritariamente provienen de universidades privadas (1893) mientras que 1095 se graduaron de instituciones de educación superior de carácter público (Tabla 2).



     Tabla 2. Distribución del origen institucional de los graduados del programa de fonoaudiología del periodo 2001-2010.
Origen institucional
Oficial
1095
Privado
1893


REMUNERACIÓN SALARIAL EGRESADOS DE FONOAUDIOLOGIA VS OTRAS PROFESIONES DEL ÁREA DE LA SALUD
     El factor de la remuneración salarial puede ser un indicativo del desequilibrio entre la oferta y la demanda de una profesión y el peso consuetudinario que se le ofrece a la misma en la sociedad. Según el observatorio laboral para la educación, para profesionales graduados de pregrado el salario promedio para el año 2010 se encuentra en 1.681.979 pesos colombianos, el salario promedio del egresado del programa de fonoaudiología, no obstante, se encuentra en 1.075.223 pesos, quiere decir esto que un fonoaudiólogo gana un 36.07% menos que el promedio general de profesionales en Colombia.

     Entre tanto dentro del sector de la salud el salario promedio de quienes culminaron un pregrado es de 1.722.377, comparado este salario con el del fonoaudiólogo se encuentra que la remuneración de este se encuentra un 37.57% por debajo del promedio del sector salud. Si se analiza al interior de las carreras reconocidas coloquialmente como “terapias” se encuentra un salario promedio de 1.179.206 pesos comparado con el salario promedio del profesional en fonoaudiología se concluye que es mayor el del conjunto de terapias en un 8.81%.
     El panorama general de la asignación salarial para las profesiones del área de la salud puede observarse en detalle en la siguiente figura. Es la profesión de fonoaudiología la peor remunerada del área de la salud, y la que ostenta la tasa de cotizantes más baja al SGSS con un 66.9% de aportantes. En el área de la salud las profesiones mejor remuneradas son la medicina y la enfermería superando ampliamente a las demás profesiones.



     Comparado con ellas dos, un profesional en fonoaudiología recibe en promedio un 37.58% menos de salario que un profesional de enfermería y un 54.87% menos que un profesional de la medicina.  

REMUNERACIÓN SALARIAL EGRESADOS FONOAUDIOLOGÍA, PERSPECTIVA INTERNA
     La remuneración promedio para el año 2010 del egresado de fonoaudiología es de 1.075.223 pesos colombianos, no obstante, dentro de la perspectiva de la carrera misma existen diferencias salariales como las expuestas a continuación.
Diferencia por género
     En promedio los hombres que ejercen la profesión de la fonoaudiología devengan un salario 17.17% mayor al promedio general de graduados de la misma carrera, mientras que las mujeres devengan un salario inferior en 2.05% al promedio general de la carrera. Esta diferencia salarial cercana al 20% se presenta no solo en la carrera de fonoaudiología sino en las diferentes profesiones existentes. La brecha salarial entre hombres y mujeres es aún persistente en el ámbito profesional, al igual que la promoción a empleos ejecutivos o de carácter gerencial en el que los hombres siguen teniendo una participación mayoritaria que las mujeres.

UNIVERSIDAD PRIVADA Y UNIVERSIDAD OFICIAL
     Las diferencias salariales con respecto a sí el egresado proviene de una universidad de carácter público o de una universidad privada no reportan grandes diferencias, en promedio, un fonoaudiólogo graduado de una institución pública devenga 1.058.355 pesos mientras que un profesional egresado de una institución privada obtiene al mes 1.084.196 pesos.

REMUNERACIÓN SEGÚN AÑOS TRANSCURRIDOS LUEGO DEL GRADO

     La remuneración salarial tiene cambios dentro de las carreras, no solo por cuestiones de género sino también por el tiempo o años de experiencia que acumula el profesional. Se presentan diferencias entre los sueldos de inserción de un profesional recién graduado y aquel que ya ha trabajado antes y tiene experiencia no solo como profesional sino como conocedor de las ofertas que se presentan.


Año de graduación
Salario
Tasa Cotizantes
2001
1184079
62
2002
1243985
65,1
2003
1141635
64,9
2004
1150938
72,3
2005
1035775
75,2
2006
999858
67,1
2007
1224027
74,4
2008
909915
75,7
2009
877720
76,9
2010
936712
70,8


     La tendencia es clara, a medida que disminuye el tiempo de experiencia directamente disminuye la asignación salarial, así, la diferencia salarial entre un fonoaudiólogo graduado en 2001 frente a un graduado en 2010 es de 247.376 pesos, es decir hay una diferencia de más del 20% (20.89%) entre el salario de uno y otro.

FONOAUDIOLOGÍA: SALARIOS INTERNACIONALES DE REFERENCIA
Chile
     El Ministerio de Educación de Chile, al igual que el MEN de Colombia ha desarrollado un estudio similar de la ubicación laboral y los salarios de las diferentes profesiones. Para el caso de la fonoaudiología en el país austral, la carrera es relativamente nueva y ha presentado un crecimiento inusitado de la demanda educativa y un impulso en el mercado laboral. Con respecto a los salarios el estudio ubica el salario promedio teniendo en cuenta los años transcurridos luego del periodo de graduación del profesional. La estadística se encuentra desde el año 2005 hasta el año 2010.

Salario de fonoaudiologos chilenos con respecto a los años después de graduarse. 

El promedio de salario para profesionales graduados de fonoaudiología en Chile oscila entre los 728.113 pesos chilenos para los graduados en primer año de ejercicio y 949.684 pesos chilenos para los graduados en 5 año de ejercicio profesional.
Por otro lado el porcentaje de empleabilidad, es decir la proporción de profesionales que recibe un ingreso superior al salario mínimo al cabo del primer y segundo año de titulación es de 97.2%, si bien la medida no es comparable con la taza de cotización que se emplea en Colombia, si muestra diferencias sustanciales en la absorción de profesionales por un sistema de empleo regulado. 

EE.UU
     La oficina de estadísticas laborales de los EE.UU presenta estadísticas rigurosas de la remuneración salarial de los audiólogos y los patólogos de habla tanto para el total nacional como para los estados que componen el país.

Patólogos de habla y lenguaje:
Empleo estimado y la media de las estimaciones de los salarios de los patólogos de habla y lenguaje:
Empleo 
Promedio Salario (Hora)
Promedio anual de 
los salarios 
117.210
$ 34,61
$ 72.000


Salario: percentil estimado para patólogos de habla y lenguaje:

Percentil
10%
25%
50% 
(mediana)
75%
90%
Salario por hora
$ 21,28
$ 26,33
$ 33,22
$ 41,72
$ 51,22
Salario anual
$ 44.250
$ 54.760
$ 69.100
$ 86.770
$ 106.530


     Las instituciones en Estados Unidos que más contratan patólogos son las escuelas  con un salario promedio de 66.000 dolares/año, le siguen las instituciones hospitalarias de medicina general con un salario promedio de 74.390 dolares/año, las oficinas de profesionales de la salud con un salario medio de 79.070 dolares/año, y finalmente las instalaciones de cuidados con un promedio salarial de 82.550 dolares/año y la atención en servicios de cuidado de la salud con un salario promedio de 89.830 dolares.
Audiólogos
     Empleo estimado y la media de las estimaciones de los salarios de los audiólogos.
Empleo 
La media hora 
salario
La media anual de 
los salarios
12.490
$ 34,13
$ 71.000
    
Salario: percentil estimado para los audiólogos.

Percentil
10%
25%
50% 
(mediana)
75%
90%
Salario por hora
$ 20,67
$ 26,48
$ 32,88
$ 40,16
$ 48,66
Salario anual
$ 43.000
$ 55.080
$ 68.390
$ 83.540
$ 101.200


     Las escuelas primarias y secundarias son las que en menor porcentaje contratan audiólogos con un promedio salarial de 66.380 dólares/año, le siguen las tiendas de salud y cuidados personales con un salario promedio de 66.920 dólares/año. A continuación se encuentran las oficinas de atención médica pequeñas con un salario promedio de 70.250 dólares/año, luego los hospitales y clínicas con un salario medio de 73.620 dólares y finalmente las oficinas de profesionales de salud con una media salarial de 74.660 dólares/año.
En conclusión para la totalidad de los estados que conforman Los EE.UU. el promedio salarial de los patólogos de habla y lenguaje es de 72.000 dólares anuales, mientras que para los audiólogos es de 71.000 dólares anuales.  

COLOMBIA, CHILE Y LOS EE.UU

Si bien, los sistemas de medición y las metodologías de estudio y recepción de la información son diferentes para los tres países, se pueden establecer comparaciones teniendo en cuenta el salario promedio mensual (Para el caso de los EE.UU, se divide la remuneración anual en un período de doce meses). Como referente monetario se utiliza el dólar estadounidense para equiparar los sueldos tanto en pesos colombianos como chilenos para el año 2010.

Toda vez que la información que se presenta para el caso de Colombia, Chile y Estados Unidos corresponde al año 2010, se establece realizar la comparación con el valor promedio de la tasa de cambio de ese año tomando el histórico día por día del precio de cierre del dólar (1898 pesos con 68 centavos para el caso de Colombia –COP-). Para el caso de Chile, se toma la información contenida en la base estadística del Banco Central de Chile que establece el valor de la tasa de cambio anual del “dólar observado” (Promedio de los precios del dólar alcanzados en las transacciones del día anterior entre bancos y empresas y que es informado por el Banco Central de Chile.) en 510,38 pesos chilenos (CLP) para el año 2010.



El salario promedio mensual de un audiólogo en los EE.UU es de 5.916USD. Para el patólogo de habla el salario mensual promedio es de 6.000USD, ahora, para sus pares chilenos el salario promedio mensual es de 1860.66USD, para el caso de Colombia este mismo promedio se encuentra en apenas 566.3USD.  Es decir un fonoaudiólogo colombiano gana 3.28 veces menos que su par del país austral y 10.59 veces menos que un patólogo de habla norteamericano.